Mi historia
Hola, soy Francisco Javier,

Health Coach certificado en nutrición moderna por la FGU y la UCAM, certificado en metabolismo en UNIMETAB y técnico en naturología por la APENB

Encantado de teneros en Metabolismo Online.

UN FRAGMENTO DE MI VIDA

Espero que os guste.

Durante muchos años me he dedicado a la venta online como trabajador autónomo, desde el año 2010 hasta el 2025.

He vendido de todo a través de mis propias páginas web y también en la mayoría de marketplaces en España, e incluso en algunos de Francia y Portugal.

Vamos, que no es algo que haya tocado por encima… han sido años metido de lleno en el mundo digital, aprendiendo, equivocándome, acertando y viendo cómo funciona realmente todo esto desde dentro.

Y aun así, después de todo ese recorrido, llega un momento en el que haces clic.

Pero no un clic cualquiera.
De esos que te desmontan el guion.

En mi caso, ese clic no fue por el negocio.
Fue por la salud.

LO QUE YO CREÍA QUE ERA “SALUDABLE”

Siempre he tenido buena salud. Artes marciales durante años, activo… y comiendo “bien”. O eso pensaba.

Porque hacía lo que hace todo el mundo cuando “se cuida”:
seguir al pie de la letra las recomendaciones oficiales de toda la vida.

Fruta y verdura a diario.
Cereales.
Leche.
Nada de grasas.
Carne con cuidado.
El huevo… mejor no abusar.
El queso… con moderación.

El pack completo.

Lo que te dicen que es “lo correcto”.

Y tú lo haces convencido de que estás en el buen camino.
Porque si viene de organismos, guías y recomendaciones que todo el mundo repite… será lo que hay que hacer, ¿no?

Pues eso pensaba yo.

Y mientras tanto, pequeñas cosas empezaban a aparecer… pero nada alarmante.
Lo típico que te dicen que “no tiene importancia”.

LOS AVISOS… QUE NADIE TE EXPLICA

Y aquí es donde empieza lo interesante.

Porque tú estás haciendo todo “bien”, todo según las recomendaciones de siempre…
y aun así empiezan a salir cositas:

Hígado graso.
Triglicéridos altos.

Pero claro, nada grave… “pequeños desajustes”.

Vas al médico y empieza el guion de siempre.

— ¿Tienes antecedentes familiares?

La pregunta comodín que vale para todo.
Da igual lo que tengas, siempre encaja.

En mi caso:

— ¿Bebes alcohol?
— No.

Respuesta automática:
“Pues será genético o hereditario”.

Y listo. Diagnóstico cerrado sin comerse mucho la cabeza.

👉 Toma frutas, verduras, evita grasas y haz ejercicio.

Lo mismo que ya estabas haciendo.

Y aquí es donde dices…
“Vale, pero si ya estoy haciendo eso… ¿qué está pasando entonces?”

Pero esa parte no te la explican.

Porque es más fácil tirar de lo de siempre que pararse a pensar un poco más.

Y tú te vas para casa con la sensación de que no hay nada que hacer, que te ha tocado y punto.

AJO Y AGUA.

Y claro… sigues igual.

Porque confías.
Porque es “lo que hay que hacer”.
Porque es lo que te han dicho siempre.

Y ni te planteas que, a lo mejor, ahí está el problema.

LA SENSACIÓN DE QUE TE HA TOCADO Y PUNTO

Y aquí viene una de las partes que más rabia me da.

Porque sales de la consulta con esa sensación de:
“Bueno, pues será lo que me ha tocado”.

Como si tu cuerpo funcionara por sorteo.

Te dicen que puede ser genético, hereditario, familiar… y ya está.
Fin de la película.

Y claro, tú lo aceptas.

Porque si te lo dice alguien con bata, en una consulta, con cara seria y un informe delante, pues piensas:
“Será así”.

Pero te vas a casa con la misma duda, el mismo problema y la misma sensación de no haber entendido absolutamente nada.

Te dicen que comas “saludable”.
Que evites las grasas.
Que tomes fruta.
Que hagas ejercicio.

Pero eso ya lo estabas haciendo.

Y ahí es donde algo no cuadra.

Porque si yo ya estaba siguiendo esas recomendaciones, si ya estaba haciendo lo que supuestamente había que hacer…
¿por qué seguía igual?

¿Por qué seguía con hígado graso?
¿Por qué seguía con triglicéridos altos?
¿Por qué nadie se paraba a mirar un poco más allá?

Pero no.
La respuesta era siempre la misma:

“Genético”.
“Hereditario”.
“Controla la alimentación”.
“Haz ejercicio”.

Y para casa.

AJO Y AGUA.

Lo peor es que durante mucho tiempo ni siquiera te lo cuestionas.
Sigues comiendo igual, sigues haciendo lo mismo, sigues confiando en que estás en el camino correcto.

Porque claro…
¿cómo va a ser que el problema esté precisamente en eso que te han repetido toda la vida que era “saludable”?

¿Los cereales?
¿La leche?
¿La fruta a todas horas?
¿El miedo a las grasas?
¿El huevo con cuidado?
¿La carne casi como si fuera veneno?

No hombre, no.
Eso no puede ser.

O eso creía yo.

Hasta que un día empiezas a hacer preguntas.
Y cuando empiezas a hacer preguntas de verdad, algunas respuestas ya no encajan tan bien.

EL CLIC DE VERDAD

Y entonces llegó la pandemia.

Para mucha gente fue una etapa complicada, y lo fue. Pero en mi caso también supuso un antes y un después. No solo a nivel profesional, también a nivel personal.

Durante ese tiempo empecé a ver TikTok.

Y esto, para mí, ya era raro, porque yo jamás había sido de redes sociales. No era de estar viendo vídeos, ni siguiendo gurús, ni perdiendo horas con contenido de salud, nutrición o cosas de esas. Pero como le pasó a mucha gente en esa época, empiezas viendo una cosa, luego otra… y el algoritmo empieza a hacer de las suyas.

Hasta que un día me apareció Frank Suárez.

Al principio lo vi con cierta distancia. No fue eso de “madre mía, este señor tiene la verdad absoluta”. No. Simplemente me llamó la atención.

Porque hablaba de metabolismo de una forma distinta.

Clara. Directa. Sin tanta vuelta. Sin ese lenguaje de consulta fría donde parece que todo está escrito en piedra y tú solo tienes que asentir con la cabeza.

Y ahí empecé a tirar del hilo.

Vi un vídeo.
Luego otro.
Luego otro más.

Y cuanto más escuchaba, más pensaba:

“Espera un momento… aquí hay cosas que tienen bastante sentido”.

No porque me lo dijera alguien en internet, sino porque muchas de esas explicaciones empezaban a encajar con cosas que yo llevaba años viviendo en mi propio cuerpo.

Hígado graso.
Triglicéridos altos.
Recomendaciones de siempre.
Resultados que no cambiaban.

Y claro, cuando alguien empieza a explicarte el metabolismo de una forma que conecta con lo que tú estás viviendo, algo dentro de ti se activa.

Ahí no fue una moda.
No fue “voy a probar esto porque lo dice TikTok”.
Fue más bien:

“Vale, aquí hay algo que merece ser estudiado en serio”.

Entonces me hice estudiante de UNIMETAB, la plataforma de Frank Suárez, y empecé a formarme. Hice sus cursos, empecé a entender conceptos que antes ni me había planteado y, sobre todo, empecé a mirar la alimentación y el metabolismo desde otro ángulo.

Y ahí ya no había vuelta atrás.

Porque cuando empiezas a entender ciertas cosas, ya no puedes hacer como que no las has visto.

Ya no puedes volver tranquilamente al “come de todo con moderación” como si eso explicara algo.
Ya no puedes aceptar sin más que todo sea genético.
Ya no puedes escuchar ciertas recomendaciones de siempre sin pensar:
“Sí, claro… y luego pasa lo que pasa”.

Después seguí formándome. Me certifiqué en nutrición moderna por la Universidad de Florida y continué estudiando con profesionales del sector a nivel internacional.

Y sigo estudiando.

Porque esto no va de ver cuatro vídeos y venirte arriba. Esto va de formarte, contrastar, aplicar, observar y seguir aprendiendo.

Pero el primer clic, el que abrió la puerta, fue ese.

Frank Suárez me hizo empezar a hacerme preguntas.
Y cuando empiezas a hacerte preguntas de verdad, muchas respuestas de siempre empiezan a sonar bastante flojas.

BAJARTE DE LA RUEDA DEL RATÓN

Y aquí es donde, de verdad, cambia todo.

Porque hasta ese momento estás dentro de la rueda.
La rueda del ratón de toda la vida.

Haces lo que te dicen.
Comes lo que te dicen.
Repites lo que has escuchado siempre.

Y además lo haces convencido.

Porque claro, si te lo dicen profesionales, si lo repiten en todos lados, si coincide todo…
¿cómo no va a ser así?

El problema es que esa rueda no te lleva a ningún sitio.

Vas dando vueltas, haciendo lo mismo, esperando resultados distintos…
y lo único que cambian son los números en las analíticas, pero no la raíz del problema.

Y esto no me pasó solo a mí.

Esto le pasa a muchísima gente.

Personas que hacen “todo bien”…
según lo que les han dicho siempre.

Que siguen las recomendaciones al pie de la letra.
Que confían.
Que no cuestionan.

Y aun así, algo no encaja.

Porque cuando empiezas a mirar a tu alrededor, te das cuenta de que hay muchísima gente en la misma situación.

Mismas pautas.
Mismos consejos.
Mismos resultados que no terminan de cuadrar.

Y entonces es cuando empiezas a plantearte algo muy simple, pero muy incómodo:

“¿Y si no todo lo que estoy siguiendo aplica igual para mí?”

No se trata de decir que todo esté mal.
Ni de señalar a nadie.

Se trata de darte cuenta de que repetir algo muchas veces no lo convierte automáticamente en la mejor opción para todos los casos.

Y ahí es donde te bajas de la rueda.

No porque tengas todas las respuestas.
Sino porque decides dejar de ir en automático.

Empiezas a observar.
A cuestionar.
A probar con criterio.

Y sobre todo, dejas de hacer cosas solo porque “es lo que toca”.

Porque cuando das ese paso…
ya no vuelves atrás.

Ya no puedes ignorar lo que has empezado a entender.

EL CAMBIO REAL (NO EL DE INSTAGRAM)

Y aquí es donde pasas de escuchar… a hacer.

Porque una cosa es ver vídeos, leer, formarte…
y otra muy distinta es ponerte a aplicar de verdad.

En mi caso, llevaba años con lo mismo:
hígado graso, triglicéridos por encima de 200…
y “comiendo bien”.

Siempre dentro de lo que se supone que hay que hacer.

Y claro, cuando empiezas a ver otra forma de entender el metabolismo, tienes dos opciones:

O lo descartas…
o lo pruebas.

Yo decidí probar.

Pero no desde la locura ni desde el “voy a hacer cualquier cosa”.
Sino desde entender primero lo que estaba haciendo y luego aplicarlo con cabeza.

Empecé con el ayuno intermitente, poco a poco, progresivo.
Nada de hacer barbaridades de un día para otro.

Fui cambiando mi alimentación, dejando de hacer cosas que llevaba años haciendo por inercia…
y empezando a introducir otras que, sinceramente, antes ni me planteaba.

Y aquí viene lo importante:

No fue magia.
No fue rápido.
No fue perfecto.

Fue proceso.

Pero un proceso en el que, por primera vez, veía que las cosas empezaban a tener sentido.

Mi energía empezó a cambiar.
Mi relación con la comida cambió.
Mis sensaciones físicas también.

Y cuando empiezas a notar cambios reales en tu propio cuerpo, ya no dependes tanto de lo que te diga nadie.

Porque lo estás viviendo tú.

Pasé de repetir lo que me decían…
a entender lo que estaba haciendo.

Y eso marca una diferencia enorme.

Con el tiempo fui consolidando un estilo de vida más alineado con lo que iba aprendiendo:

Ayuno intermitente en distintas fases.
Alimentación más coherente con mi metabolismo.
Un enfoque más cercano a la cetosis.

Hasta llegar a un punto en el que hoy puedo decir que estoy cetoadaptado y con flexibilidad metabólica.

Pero más allá de los términos, lo importante es esto:

Me encuentro mejor que nunca.

No es una frase hecha.
Es una realidad.

Y lo más fuerte es que todo esto lo conseguí dejando de hacer cosas que se suponía que eran “correctas” y empezando a hacer otras que, al principio, me parecían raras incluso a mí.

Por eso digo que este es el cambio real.

No el de Instagram.
No el de “antes y después” en dos fotos.

El cambio de verdad es cuando entiendes lo que haces, lo aplicas y ves resultados sostenibles en el tiempo.

Y eso… no te lo puede quitar nadie.

NO SOLO YO (Y AQUÍ ES DONDE LO VES CLARO)

Porque una cosa es que lo notes tú…
y otra muy distinta es verlo en tu entorno más cercano.

En mi caso, todo lo que iba aprendiendo no me lo guardé para mí.
Lo fui aplicando también en casa.

Mi mujer vivió todo el proceso de embarazo siguiendo muchas de las pautas que yo estaba estudiando y aplicando: nutrición moderna, hábitos de vida, exposición al sol, movimiento… todo con sentido y sin extremos.

Mientras a la mayoría le dicen que el sol es poco menos que peligroso, nosotros hacíamos justo lo contrario: salíamos, paseábamos, tomaba el sol con normalidad, contacto con la naturaleza, descalza sobre el césped… lo que hoy muchos llaman “grounding”, pero que al final no deja de ser volver a lo básico.

Nada raro. Nada extremo.
Simplemente coherente.

Todo ese enfoque se aplicó durante el embarazo.
Y el resultado, en nuestro caso, fue muy claro.

Un embarazo perfecto.
Sin complicaciones.
Sin historias.

Y el parto… mejor todavía.

Fue en una sala de baja intervención, que más que un hospital parece una habitación tranquila, sin estrés, sin prisas.

Y en cuestión de minutos… todo resuelto.
Rápido, natural y sin ningún tipo de problema.

Y aquí es donde dices:
“Vale… esto no es solo cosa mía”.

Porque cuando empiezas a ver resultados no solo en ti, sino también en tu familia…
ya no lo puedes ignorar.

Y lo mismo ha pasado con nuestro hijo desde el inicio de su alimentación.

Y con otras personas cercanas.

Ahí es donde todo empieza a tener todavía más sentido.

LO QUE HE VISTO ALREDEDOR

Y aquí es donde ya no puedes mirar para otro lado.

Porque una cosa es lo que te pasa a ti.
Otra lo que ves en tu casa.
Y otra muy distinta es cuando lo ves en tu familia más cercana.

Personas de mi entorno directo, con situaciones serias:
Parkinson, diabetes tipo II e incluso un proceso oncológico.

Gente que llevaba años con lo mismo, con sus tratamientos, sus pautas y su día a día condicionado por esas situaciones.

Sin promesas, sin historias raras y sin sustituir en ningún momento la atención médica, empezaron a aplicar —dentro de sus posibilidades— cambios basados en lo que yo iba estudiando y aprendiendo: alimentación más coherente, ajustes en hábitos y mejoras en el día a día.

¿El resultado?

En nuestro caso, mejoras claras en cómo se encontraban:
más estabilidad, más energía dentro de sus circunstancias, mejor afrontamiento del día a día y una sensación general de mayor control.

No hablo de milagros.
Hablo de calidad de vida.

Y cuando eso lo ves en tu propia familia, cambia todo.

Porque ya no es teoría.
Lo estás viendo tú.

Y ahí es donde dices:
“Vale… aquí hay algo que merece la pena entender de verdad”.


Y luego están los amigos.

Gente normal, como tú y como yo.
Personas que preguntan, que prueban pequeñas cosas y que, sin volverse locos, empiezan a notar cambios:

Se encuentran mejor.
Duermen mejor.
Tienen más claridad.
Mejoran hábitos que llevaban años arrastrando.

Y ahí es cuando ves que no es algo aislado.

Porque cuando el mismo tipo de mejora aparece en personas distintas, con contextos y edades diferentes… algo hay.


Y aquí cambia tu forma de verlo todo.

Porque ya no es solo tu caso.
Estás viendo un patrón.

Un patrón que no te suelen explicar, pero que está ahí.

Y cuando lo ves… ya no puedes dejar de verlo.

HOY

Hoy sigo aprendiendo.

Pero no en plan “me leo cuatro cosas y ya está”.
Aprender de verdad. De forma continua.

Sigo formándome en nutrición moderna, en metabolismo y también en todo lo relacionado con el entorno en el que vivimos: electromagnetismo, hábitos, estilo de vida… todo lo que influye aunque muchas veces ni se tenga en cuenta.

Porque una de las cosas que he entendido con el tiempo es que esto no es algo que se estudia, se termina y ya.

No es como otros caminos donde haces tu formación, te dan un título y listo, a repetir lo mismo durante años.

Aquí no.

Aquí o sigues aprendiendo… o te quedas atrás.

Porque el conocimiento evoluciona.
Porque lo que hoy entiendes, mañana lo ves de otra forma.
Porque siempre hay algo más que afinar.

Y eso, lejos de ser un problema, para mí es justo lo que le da sentido.

No me interesa aprender algo para repetirlo sin pensar.
Me interesa entenderlo, aplicarlo, ver cómo funciona en la práctica y seguir evolucionando.

Por eso sigo estudiando.
Por eso sigo cuestionando.
Por eso sigo probando.

Porque esto no va de creerte que ya lo sabes todo.
Va de no dejar de mejorar.

Y cuanto más aprendes, más te das cuenta de todo lo que aún queda por entender.

IMPORTANTE

Todo lo que comparto en esta web tiene carácter educativo, informativo y divulgativo.

No es un diagnóstico.
No es un tratamiento.
No es una consulta médica.

No estoy sustituyendo la labor de ningún profesional sanitario.

Cada persona es responsable de su proceso y, ante cualquier duda o problema de salud, debe acudir a un profesional cualificado.

Si quieres entender en detalle los límites y condiciones de todo lo que se expone aquí, puedes consultar el descargo completo en el siguiente enlace:

👉 Ver descargo de responsabilidad

SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ

Si has llegado hasta aquí, seguramente algo de todo esto te ha resonado.

Porque aunque parte de lo que he contado es mi historia personal, la realidad es que esto no me ha pasado solo a mí.

Le pasa a muchísima gente.

Personas que creen que están haciendo las cosas bien.
Que siguen las recomendaciones de siempre.
Que confían en que están en el camino correcto…
y aun así, algo no termina de encajar.

Si te has visto reflejado en alguna parte de lo que has leído, no es casualidad.

Simplemente estás en ese punto en el que empiezas a cuestionarte cosas.

En el que empiezas a darte cuenta de que quizá hay otra forma de hacer las cosas.
De entenderlas.
Y de aplicarlas.

Y eso es lo importante.

Porque ese momento, ese clic… es el inicio de cualquier cambio real.

A partir de ahí, todo depende de ti.

De si decides seguir igual…
o empezar a hacer las cosas de otra manera.

Un poquito de historial clínico

2022-01-22 – ECOGRAFIA ABDONIMAL

Aquí empieza todo.

“Moderada infiltración grasa hepática”.

Traducido: hígado graso.

Sin alcohol.
Sin “excesos”.
Haciendo lo que se supone que hay que hacer.

Y aun así… esto.

Pero tranquilo.

Porque esto, según te dicen, es “normal”.
O “genético”.


2022-01-28 – ANALISIS

Triglicéridos en 217.

HDL por los suelos.

Pero oye… dentro de lo “aceptable”.

Nada alarmante.

Sigue igual.
Sigue comiendo “saludable”.


2022-03-14 – ANALISIS

Triglicéridos en 236.

Subiendo.

Pero aquí nadie se preocupa demasiado.

Porque mientras no pases cierto número… parece que no pasa nada.


2022-10-26 – ANALISIS

Triglicéridos bajan algo.

HDL sigue bajo.

Y tú pensando:

“Bueno, parece que mejora…”

Pero en realidad no entiendes nada de lo que está pasando.


2023-07-19 – ANALISIS

Aquí ya es de traca.

Colesterol en 204 → “hay que controlarlo”.

Triglicéridos en 237 → silencio absoluto.

SIN COMENTARIOS.

Y tú te quedas pensando:

¿En serio esto funciona así?


2023-10-25 – ANALISIS

Aquí ya hay cambio.

Ayuno intermitente.
Alimentación cetogénica.

Y por primera vez…

Los números empiezan a moverse de verdad.

No por casualidad.


2023-12-19 – ANALISIS

Aquí ya se empieza a ver algo claro.

Triglicéridos bajando.
HDL subiendo.

Por primera vez…
empiezas a entender lo que estás haciendo.


2024-03-19 – ANALISIS

Más estabilidad.

Más coherencia.

Más control.

Aquí ya no estás probando.

Aquí ya sabes lo que haces.


2024-08-09 – ANALISIS

Resultados completamente distintos.

Mismo cuerpo.
Distintas decisiones.

Y eso cambia todo.


PARA FINALIZAR

Esto no son opiniones.

Son datos.
Son pruebas.
Es evolución real.

Ahora bien…

Habrá gente que vea esto y lo entienda.
Y habrá gente que diga que son tonterías.

Perfecto.

No pasa nada.

Esto no es para todo el mundo.


Yo solo te digo una cosa:

Durante años hice lo que se suponía que había que hacer…
y no funcionaba.

Cuando empecé a cuestionar y a aplicar con criterio…
ahí cambió todo.


No te pido que creas nada
Te invito a que observes

Y si algo te hace clic…

Entonces ya sabes por dónde empezar.


Mis Títulos, Estudios y Reconocimientos

Todo esto que ves aquí no es casualidad.

Es el resultado de años de estudio, de curiosidad, de cuestionar lo establecido y de no conformarme con respuestas fáciles.

Pero sobre todo, es el resultado de haber pasado de escuchar… a entender.

Mi formación en nutrición moderna, metabolismo y hábitos de vida no ha sido un punto de llegada, sino el inicio de algo mucho más grande.

Porque este camino no se termina.

Se evoluciona.

Se cuestiona.

Se profundiza.

Se aplica.

Y se vuelve a empezar.

He tenido la oportunidad de formarme con algunos de los mejores profesionales del sector a nivel mundial, pero lo más importante no es el título en sí…

Es lo que haces con ese conocimiento.

Y en mi caso, lo tengo claro:

Seguir aprendiendo.
Seguir aplicando.
Y seguir evolucionando.